Seguidores

jueves, 8 de mayo de 2008

Mi sed es tu agua

Hay algunos lugares mágicos del norte de tus pensamientos, donde entre el medievo y las ostras, habita algún velero de viento en popa que cabalga con las olas y los peces en su superficie, para luego habitarla más adentro y sondear sus cartografías más profundas.

Nubes de verano y mayo, pez que salta su arco y tu iris que se cierra en su luz. Remos que rodean el agua y la cortejan, en su levitada gravidez vuelven a la mar.

Nieve que resbala por tus precipicios y llega al río de la vida, cuando ese sol travieso lanza un rayo cómico y le hace trizas las entrañas.

Agua en nuestras bocas, sumergida en mi sed, te bebo.

Ecolluvia: ¡salpica mis sentidos!

Desde estas gotas que salpican
este verso paraguas,
la luna no es tu almohada ni
un cometa que sujetar,
ni tan siquiera un oráculo
vespertino

Desde estas gotas de agua
que salpican tu monitor,
suenan parabrisas
de tu eco...,
olor de lluvia
de primavera
que recoges
con tu mano

Cuán verde luz
dibuja tu mirada,
y una leve caricia
robada en tu ratón
que clikea.

Suenan ecos de tu lluvia,
y de esos pájaros que
ayer volaban, detrás de
las nubes que adivinaste.

Y ahora tengo mil gotas,
dos mil, y siguen cayendo,
en este contador que cuenta
tus horas y tus letras,
porque no hay descuento
que haya en tu siembra,
su semilla
que germina con olor
de poema,
amanecido

miércoles, 7 de mayo de 2008

En este mar de algas y sueños

Sumergido en este océano
de estrellas,
flotando entre ellas con mi flauta
de agua y sal,
contemplo los acueductos,
relojes de agua y arena,
observo tu luz
que llega desde el otro lado
cuando emerjo a tus ojos,
y me vuelvo a sumergir
ahora en tu mar,
lleno de olas
y lagos,
de dunas y rocas,
y cuando llego a la orilla
me siento a ver como te giras;
despacio,
con tus barcas de cristal
que dejan ver tu nuca,
y me tumbo entre esa brisa
para ver como caminas
otra vez a tu puerto,
para saltar de nuevo
a tu océano,
y contar conchas
tatuadas con tus besos,
y este verso travieso
que se tira de cabeza
en tu ola,
arrastrado por tu corriente;
magnética

martes, 6 de mayo de 2008

En medio de una aceituna.

En medio de una aceituna veo la otra, y un arcoiris.
En medio de la luna veo dos gotas de agua,
y unas cataratas de mercurio fluyendo
entre los bosques llenos de naranjas cristalinas.

Y veo la noche plena de luz,
acuática y llena de chapuzones de estrellas:
la luna, la otra, las dos
y media naranja esprimiéndose entre sus manos suaves.

En medio del hielo de limón
veo una nube que asciende a su garganta y la besa,
como lluvia granizada que regala la primavera
en sus tardes de noche y negro.

En medio de la nieve,
de las hormigas y los pájaros que corren verdes y olivas,
en medio de la noche, de la luna, de la tarde y del día;
de los martes y los jueves,
sol y un rayo que vuela a mi ventana lleno de aceitunas
y lluvia que graniza.

En medio de una oliva: te veo, y te miro...

viernes, 2 de mayo de 2008

Dulce y clara entre la vida, fluye...

Era y sé que es, una niña muy clara, tan clara que su luz se dejaba ver entre los días y las horas, las noches con sus estrellas, los cometas con cola recogida que recorrían su cielo en las noches despejadas, que alborotaban su pelo al surcar la ventana entreabierta; y esos suspiros de unos vecinos llenos de primavera y azul que se colaban sin fronteras… .

Y es que esta niña era una estrella, su alma recorría las calles y los bosques más lejanos e inimaginables, se decía de ella que era una mujer muy inquieta y traviesa. Algunas mujeres la miraban con envidia, y es que transmitía tanta fuerza y generosidad, que los mismos dioses se entregaban a su ternura llena de miel y arroz, arroz de hielo y limón entre sus dientes de leche y cacao, bollito relleno y jugoso que morder entre la boca y los sueños, con el despertar embriagado de un viernes de noche y resaca, de niños mutantes nada selios, pero llenos de Celia, la mujer de espejo de caramelo y solano, vértigo desde mi bordillo de arena y sus pies de luna, acostada.

Desde su ratón y su Toledo, caían palabras entre el desierto blanquecino que se pulía con sus suspiros, con esos tonos que despertaban a su teléfono de fruta fresca, y el olor de café recién hecho que llega recorriendo los pasillos.

Sus compañeros la admiraban e interrogaban, le pedían ¿ ? de regaliz, porque sabían que estaba allí aunque no estuviera, y si no estaba podían sentir su calor y energía con esas golosinas que dejaba siempre entre los teclados y los posit, entre las macetas y las lámparas, entre su alma y la de los niños que sonreían al verla… .

Ella era un sueño despierto, un globo aerostático o un sumergible de bolsillo, y los pequeños monstruos la adoraban porque era como ellos, como ella, con su batita blanca y sus zapatos rojos, con sus ojitos que te hiphopnotizaban y te hacían bailar break, o electro, o una danza búlgara; ella era un todo en su cielo, un lago que cambiaba de color con el día, con la noche… .

En una ocasión muy clara, un chico se quedo prendado de ella con su magnetismo, y se imantó a sus mejillas, le mandó besos en parapente y aceituna, porque sus ojos eran un sabor único que disfrutar. Salieron a beber del agua de las cataratas uno frente al otro, un día la cruzaron lentamente hasta encontrarse mojados y encendidos. Era una tarde clara y calurosa, una tarde temprana de abril y añil, de amor y polen que volaba sobre nuestras cabezas…

Versos diversos y transversos

En mi verso me diluyo
como un azucarillo de luz
que ablanda las entrañas

En mi verso te esculpo
delante y detrás de las almenas
con un lienzo de vapor que
dibuja tu luz

En mi luz me diverso
y veo esos haces de otra luz
que me dibuja a mi mismo

Somos luz y otra luz
a veces sombra de
nosotros mismos y
galapagos pegados al
suelo de nuestra alma

Luz y más luz
sobre los manantiales
sobre los contornos
de las cosas

Dáme tu luz
y toma la mía

Sé luz o transluz
pero sé,
dibújate
en mi lienzo