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jueves, 31 de julio de 2008

Mi niña, mi sueño, mi trigo, mi oliva

Desde esa ola
que acarica mi pecho,
me miras en tu barca de flores,
con esos ojos verdes que saben a tu luz,
transparente:
son tus manos acuáticas
que flotan por encima de los peces
que nos miran

Y en esa duna móvil
te observo en tu día,
tu noche y tu tarde
que anochece de nuevo,
para quedarme dentro
de ti como un niño travieso,
que busca su luz entre esa noche
que amaneciste

Y no tengo palabras
ni versos,
ni siquiera castillos
que llevar a tu alma,
porque mi noche
amanece en tu cara,
que me mira suave,
y aguamarina

Y siento por ti
lo que llevo en mis
pensamientos,
que soñaron contigo
ya hace muchos años,
en esa noche que amaneciste,
y te vi en tu luz
mirándome como
tu me miras,
el alma
desnuda;
y tu corazón,
latiendo entre
mis dedos

Y es lo que siento
y te espero,
en tu barca de flores,
tu siembra de peces,
tu trigo entre mi pecho que cae
amanecido,
de mi sueño de niño
que ama,
y...;
brotaste

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