Desde esa ola
que acarica mi pecho,
me miras en tu barca de flores,
con esos ojos verdes que saben a tu luz,
transparente:
son tus manos acuáticas
que flotan por encima de los peces
que nos miran
Y en esa duna móvil
te observo en tu día,
tu noche y tu tarde
que anochece de nuevo,
para quedarme dentro
de ti como un niño travieso,
que busca su luz entre esa noche
que amaneciste
Y no tengo palabras
ni versos,
ni siquiera castillos
que llevar a tu alma,
porque mi noche
amanece en tu cara,
que me mira suave,
y aguamarina
Y siento por ti
lo que llevo en mis
pensamientos,
que soñaron contigo
ya hace muchos años,
en esa noche que amaneciste,
y te vi en tu luz
mirándome como
tu me miras,
el alma
desnuda;
y tu corazón,
latiendo entre
mis dedos
Y es lo que siento
y te espero,
en tu barca de flores,
tu siembra de peces,
tu trigo entre mi pecho que cae
amanecido,
de mi sueño de niño
que ama,
y...;
brotaste
No hay comentarios:
Publicar un comentario