Hay algunos lugares mágicos del norte de tus pensamientos, donde entre el medievo y las ostras, habita algún velero de viento en popa que cabalga con las olas y los peces en su superficie, para luego habitarla más adentro y sondear sus cartografías más profundas.
Nubes de verano y mayo, pez que salta su arco y tu iris que se cierra en su luz. Remos que rodean el agua y la cortejan, en su levitada gravidez vuelven a la mar.
Nieve que resbala por tus precipicios y llega al río de la vida, cuando ese sol travieso lanza un rayo cómico y le hace trizas las entrañas.
Agua en nuestras bocas, sumergida en mi sed, te bebo.
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