Donde los manantiales
y tu voz,
que rebota en ecos
de mi memoria,
lluvia de luz
y sed de ti.
Entre tus ojos
y tu cálida tez,
en este julio que
solo sabe a sueños
y realidad
Y te veo venir,
como un río lleno
de vida,
una palabra pérdida
de un libro que
no tenía sentido
Y te veo venir,
y te leo,
transparente
en tu avenida,
donde descalzo
te espero, con
mi manos llenas
de tornasoles
y cometas que
seguir.
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