Y el pan mojo la leche, y el pan mordió su boca, entre la harina que maquillaba sus mejillas recién lavadas con sus manos, y se hizo un paréntesis en el dibujo de sus labios, que inundados de matiz, saltaron hasta otro bocado de pan y harina reflejada por la luz. Sus ojos, miraron a otra parte, como un presentimiento mira a algún espacio fuera del guión...
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y allí afuera, detrás de los puntos suspendidos y del guión, el pan y la leche recién mojados, acarician sus contornos y sus labios en un beso esponjoso, que llega entre las caricias de viento que viaja, através del microondas...
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