Y yo amándote,
sin reloj
ni arena en los bosillos,
con un verso de chocolate blanco,
y un mandarina de colores en
la nariz, dando vueltas
y más vueltas
sobre tus piernas.
Y esas letras traviesas
recorriendo tu ombligo cósmico,
que se pierden en tus caricias,
pasajeras de mi cuerpo,
en un viaje de dos naves
que se encuentran
en la mar,
tu mar.
2 comentarios:
tu entrega al escribir es unica, y cual musa q te inspira tambien, vero........!
Tienes una poesias muy binitas. Un saludo: mamen(pintora)
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